Corrían los últimos años de la década de 1950, en una época de gran prosperidad en Estados Unidos. Elvis presumió de rodillas por primera vez, Muhammad Ali apretó los puños y Kennedy y Khrushchev se pelearon por cohetes. Los estadounidenses amaban (y aún aman) todo lo relacionado con municiones, ametralladoras y lanzacohetes. Así surgió también la inspiración para el nombre de un legado estadounidense. Un Corvette es un acorazado pequeño y ágil con una fuerza de impacto relativamente alta. Allí nació el nombre de una leyenda. En nuestra opinión, pocos estadounidenses pueden igualar la belleza de los grandes europeos de esta época, como el E-Type y el 190SL. Sin embargo, el Corvette C1 es una auténtica belleza que puede competir con los grandes. Nuestro Chevrolet Corvette C1 fue entregado a un actor de los años cincuenta: Russel Thomas, con una hermosa pintura Blanco Ermine e interior de cuero rojo fuego. Él se lo vendió a su suegra y ella se lo vendió a sus vecinos. Suegras… Estos vecinos lo han cuidado con esmero durante décadas, ¡y el Corvette incluso ha ganado premios! 60 años después, completamente documentado y con las placas originales de Cali, el coche espera a un nuevo historiador.
¿Nos vemos pronto?
Los milagros no son lo nuestro, pero seguro que podemos llegar a un acuerdo.