"Un producto formalmente armonioso no necesita decoración; debe realzarse mediante la pureza de su forma."
- Ferdinand Porsche
El modelo G. Porsche corría el riesgo de caer una y otra vez, ya que el 911 era demasiado caro para el público general, y aun así querían liderar con la tecnología. Peter Schutz, entonces director ejecutivo, quería crear un 911 aún mejor tras las bajas cifras de ventas. ¿La receta? Una copia del bloque turbo de 3.3 litros e incluso una garantía de 10 años contra la oxidación. En resumen, lo que Porsche ha estado haciendo durante casi 60 años: realizar cambios radicales y mantener el diseño prácticamente inalterado.
Hasta 1987, el 3.2 litros tuvo que conformarse con la caja de cambios del 915 de los 911 anteriores. Luego llegó la fantástica caja de cambios Gertrag 50, que perduró durante muchas generaciones más. Se acabó la improvisación, pero sí la firme respuesta alemana. Todo esto para que Hanzel pudiera volver a volar por la autopista con manos temblorosas.
¿Este 3.2? Justo como lo quieres. Su interior azul de Prusia original sin pintar sobre azul, techo corredizo y caja de cambios G50 impecable, todo revisado por un especialista de Porsche. Solo se le adelantaron los 135.000 kilómetros de BMW. ¿Y la guinda del pastel? Para el emprendedor con poco kilometraje, un maravilloso coche de segunda mano con IVA.
La gente no quiere ser la primera en probar algo nuevo, pero sí algo diferente. - Magnus Walker - Porsche Outlaw