Tras una larga pausa para tomar un espresso, Maserati regresó a principios de la década de 2000 con un nuevo modelo Quattroporte. Uno de los Maserati más bellos jamás fabricados: prácticamente utilizable y con ese sonido celestial característico de Maserati: el V8 de 64 válvulas. ¿Qué más se puede pedir?
Bueno, seamos breves: la caja de cambios. En aquel momento, a los italianos les pareció una idea magnífica incorporar la transmisión semiautomática DuoSelect, conocida por el Ferrari 612, a su sedán ejecutivo. En la práctica, los cambios de marcha eran tan suaves como bailar un tango en patines... torpes, bruscos y siempre en el momento menos oportuno.
Por suerte, la salvación llegó en 2007, y de qué manera. Maserati le dio a su modelo insignia una sutil renovación e instaló una transmisión automática ZF. La exigente diva se transformó repentinamente en una elegante primera bailarina. El temperamento se mantuvo completamente italiano, pero la ejecución se volvió nítidamente alemana.
¿Y el nuestro? El nuestro tiene ese toque extra de Molto Bene.
Acabado en la inusual combinación de colores Bianco Eldorado con interior Cuoio. Clásico, elegante y único. Y aún mejor: este Quattroporte se considera tanto un coche joven como un coche con IVA. Así que para conductores de negocios: certo, interessantissimo.
Además, está equipado con llantas originales de 20 pulgadas con neumáticos y frenos nuevos, techo corredizo inclinable, sistema de infoentretenimiento Bose Surround Sound, conexión para iPod/iPhone, asientos delanteros y traseros con ajuste eléctrico y calefacción, parasol trasero eléctrico, tapizado de techo de Alcántara, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, suspensión adaptativa Skyhook, faros Bi-Xenón, muelles deportivos (incluidos los originales) y mucho más. Todos los libros de servicio están presentes y correctos.
Así que sí… como dijimos: ¿qué más se puede pedir?
"La clave para una vida extraordinaria es, literalmente, una llave."