- Stutz, coches ágiles que se aprueban al instante. -
Harry C. Stutz es un héroe de la historia del automóvil, que en nuestra opinión se encuentra entre los grandes nombres. En 1911 comenzó a producir coches. No coches para conductores novatos, sino para gente con gasolina en las venas. El Stutz Bearcat ganó la Indi 500 contra todos los nombres ya consagrados y fue descartado como "el coche que simplemente tuvo un buen día". ¿Suerte? Quizás un poco. Se debió más bien a la tecnología revolucionaria que las grandes marcas adoptaron posteriormente. Por ejemplo, Harry ideó uno de los primeros "motores multiválvulas" (4 por cilindro), el transeje y el chasis subyacente. Este último, en particular, garantizaba un agarre mucho mejor en carretera gracias a un centro de gravedad más bajo. Muy bueno para la época en que no había cinturones de seguridad, columnas de dirección no ajustables y neumáticos de bicicleta.
Después del Bearcat, le siguieron varios modelos con un fuerte componente de competición. Nuestro Stutz Black Hawk también nació en 1928. Un coche con muchísima potencia para aquella época. El motor de 4,8 litros y 8 cilindros en línea desarrollaba 140 CV con mucho ruido, postcombustión, piel de gallina y estruendo. ¡Y eso es bastante emocionante para una moto de carga moderna de preguerra con frenos!
Nuestro Black Hawk Speedster fue restaurado en Inglaterra hace un tiempo, tras lo cual formó parte de una colección danesa y sueca. Lleva con nosotros en los Países Bajos desde 1999 y ahora, después de 21 años, busca su próximo hogar.
¿Nos vemos pronto?