"Un roadster para quienes aprecian tanto la belleza como la ingeniería." - Mercedes Benz
Retrocedamos en el tiempo, al año 1959. El aroma a café recién molido impregna el aire, proveniente de las animadas cafeterías donde la gente se reúne en una mañana de primavera. El suave rugido atrae la atención de los transeúntes. Un Mercedes-Benz de líneas elegantes, con la icónica estrella en la parrilla, dobla la esquina y se detiene con gracia en medio del bulevar. La mirada sigue las elegantes líneas del coche. Allí se encuentra el 190SL, la elegante y estilizada contraparte de su hermano mayor, el legendario 300SL.
El 190SL, cuyo origen se inspiró en el diseño del Mercedes "Pontón", se presentó por primera vez en el Salón del Automóvil de Nueva York. Un año después, en Ginebra, se presentó al público la versión de producción. Sorprendentemente, este hermoso roadster se posicionó no como un deportivo puro, sino como un lujoso y cómodo biplaza. Esto resultó ser una decisión acertada: entre 1955 y 1963, más de 25.000 ejemplares salieron de la línea de producción alemana, cada uno con la misma atención al detalle y la misma artesanía.
Este Clásico Genial ha recibido una atención técnica completa. Mantenido con esmero y cariño, se ha hecho todo lo posible para dejarlo en óptimas condiciones técnicas. Aunque la pintura está algo anticuada, esto no le resta encanto ni calidad. El coche está listo para disfrutar de una conducción maravillosa y placentera. ¿Podemos dejar eso en sus manos?